Piruetas y figuras son la esencia de esta disciplina

Volar en telas es la combinación de diversas técnicas de la cultura circense. El trapecio, la cuerda, la danza y el teatro se unen para dar vida al arte desde las alturas. En Venezuela existen algunos espacios públicos y privados para su práctica

Una melodía acaba con el silencio. Se escucha música propia de circo, ésta que crea una nueva atmósfera en el salón. Luces de diversos colores iluminan el rostro del artista y  la tela en color azul desde donde poco a poco éste se desliza. Un maquillaje llamativo le otorga aún más expresividad a su presentación. Sube y baja, y en sus manos y pies enrolla el lienzo. Piruetas y otros movimientos en distintos niveles de complejidad son frecuentes al igual que los aplausos del público asistente. La acrobacia aérea sobre telas es una disciplina artístico-deportiva de origen circense. Hoy salta de la carpa convirtiéndose en una actividad más cercana y accesible.

Un arte milenario

            Hace más de 3000 años los artistas de la antigüedad volaban por el aire, eran contorsionistas, sacaban sonrisas y otros hacían malabares con frutas y pelotas. Desde oriente hasta occidente, la práctica de la acrobacia aérea era común en las civilizaciones de aquellos tiempos. Incluso se remonta mucho antes de cultura mesopotámica, según John Orlans, autor del Atlas del Arte.

            Hasta la fecha el arte en las alturas es uno de los actos más atractivos y arriesgados del circo. Y por ello que, forma parte de los grupos de acrobacia de mayor renombre a nivel mundial. Por más de 58 años, el Grupo Acrobático “Chengdu” de China y el Circo del Sol de Canadá desde 1984 han proyectado este número. Junto a esto, países como Rusia, México y Austria también son referencia del arte desde las alturas.

Artes circenses en Venezuela         

            Con la creación de la Compañía Nacionalde Circo (CNC) en 2009, las artes circenses en Venezuela han tomado fuerza a través del Programa de Desarrollo del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. “En Nuevo Circo hay 13 artistas que practican los aéreos en telas, cintas, red, trapecio a vuelo y fijo, y juntos tienen un número de acrobacia llamado “Mimbre”, dice Nicky García, director de la institución. Agrega que las puertas del CNC están abiertas para todo aquel que desee generar su propia identidad artística a través de las distintas disciplinas.

            Y junto a esto, PDVSA La Estanciatambién ha impulsado estas actividades por medio de la Cooperativa de Artistas Circenses de Suramérica y el Caribe (Circosur) desde 2008. Además de estas iniciativas, otros han surgido permitiendo el desarrollo de la acrobacia en nuevos espacios. Universidades, gimnasios y escuelas privadas son muestra de la gran variedad de opciones existentes para su práctica, ésta que poco a poco incrementa.

La gimnasia, la danza y el teatro

            “En Origama Estudio abordamos la acrobacia desde lo artístico y lo estético. Trabajamos la técnica con la danza y el teatro. Soy muy meticulosa en la selección de la música que acompaña cada presentación. También utilizamos diversos ritmos y melodías propias del circo y otras que generen emociones y sensaciones. En la escuela alrededor de 20 personas entre niños y adultos ya la practican”, señala Marilú García, artista circense y especialista en aéreos.

            Cada año de 7 a 9 jóvenes se inscriben en el taller de aéreos en telas que dicta Alejandro Miguez en la Universidad Católica Andrés Bello. Tengo formalmente tres años dirigiendo esta actividad. Nos enfocamos en lo dancístico o en la estética de los movimientos y luego realizamos coreografías. La acrobacia aérea es la unión del arte, ya que tiene un poco de danza, teatro y música”, explica. Intenciones, personajes y situaciones también son algunas de las diversas formas que este instructor aplica. Y para acondicionar el cuerpo emplea algunas técnicas como yoga, pilates y estiramiento con ligas. “Sin duda, esta disciplina se ha puesto muy de moda”, señala.

            “Los aéreos tienen su origen en… Bueno, resulta que un día una pana se guindó de la cortina de su casa y le salió mal la vaina”, señala Jorge Parra, conocido como Domingo Mondongo, artistas circense y director de las obra Improvisto Sexual y Turumpa “Siento que actualmente hay una movida fashion con relación a la práctica de acrobacia aérea sobre telas pero digo es bárbaro, pues mientras haya más cantidad podemos hacer más artistas de calidad”, indica.

La movida de estar en las alturas

            Algunas revistas e imágenes lo confirman. Niños, jóvenes y adultos forman parte del “boom” de los aéreos en telas. “Comencé en una institución aquí en Caracas y luego la universidad creó el taller y ahí mismo me inscribí. Practicar acrobacia es una forma de mezclar la fuerza con la sutileza. Creo que se ha convertido en una moda porque es lo más accesible a las diversas actividades circenses”, señala María Angélica Ramírez, estudiante de filosofía dela Universidad Católica Andrés Bello.

            “Tengo cuatro meses en este taller. Me inscribí cuando vi una presentación en el Edificio Cincuentenario y de verdad esto me encantó. La acrobacia en telas es una expresión artística bellísima”, dice Jessica Mejía, estudiante de Comunicación Social dela UCAB.

            Alas de Búho es el nombre de un grupo de acrobacia aérea en telas, cuyos integrantes pertenecen ala Facultad de Ciencias y de Arquitectura dela Universidad Central de Venezuela. “Hasta ahora seis personas formamos parte de este equipo. Yo considero que es una actividad ideal para despejar la mente. Y claro, nos gustaría pertenecer a un circo que es de donde proviene esta disciplina pero como no estamos en uno, practicamos aquí”, indica Sailis Manrique, estudiante de biología.

            “Cuando empecé a practicar acrobacia sólo lo hacía para divertirme pero me he dado cuenta que al realizar posiciones y figuras más artísticas se me mucho mejor. Tenemos pensado hacer una presentación en la facultad para atrapar a más personas que estén interesadas en esto. Desde hace dos años aproximadamente alrededor de 25 personas hacemos acrobacia aérea en la UCV”, explica Alfredo Castilla, también estudiante de biología de esta casa de estudios.

            “Siempre me ha gustado todo lo relacionado con el arte circense y a través de la acrobacia siento que mi espíritu se ejercita”, señala Carla González, quien forma parte de Origama Estudio mientras que Gabriela Rondón de 10 años dice que es una actividad muy divertida.

            “La práctica de la tela ha pegado en el país”, sostiene Parra. Hacer aéreos es un trabajo donde la expresividad a nivel corporal es fundamental al igual que en el rostro, explica la directora de la institución privada. La disciplina ofrece un espectáculo de movimientos que generan sorpresa ante la vista del espectador. Y junto a esto, resulta un ejercicio que combina la destreza física con formas y figuras artísticas. “La acrobacia es fascinación, pasión y vértigo”, resume Nicky García.

Parte de los miembros del grupo “Alas de Búho” (UCV)

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